Descripción
De pronto, casi 5000 soldados españoles se vieron cercados en un lugar estrecho y acometidos a escasa distancia por los buques holandeses que navegaban por los campos inundados. Sin embargo, los españoles respondieron con sus cañones y mosquetes, de manera que, al caer la noche del 2 al 3 de diciembre cesaron los combates.
Francisco de Bobadilla, qué estaba al mando de tres tercios, ordenó a sus hombres que se fortificasen en los angostos lugares que ocupaban en torno a Empel.
El 7 de diciembre, la moral de los españoles se vino abajo. Las provisiones se estaban acabando y el frío arreciaba. Entonces, no obstante comenzó el milagro. Aquella noche, en efecto, el descenso de las temperaturas comenzó a congelar las aguas del Mosa. El conde de Holac, sorprendido, ordenó que sus naves se retirasen para no quedar atrapadas en el hielo a merced de los españoles como así sucedió a todas aquellas que no se dieron prisa.
Este es justo el momento que muestra la escena que vemos.
Àlex Claramunt



